
- Hundimiento del Titanic (The Syracuse Herald) - Ilustración
Cuando el capitán Smith ordenó la evacuación del barco, sabía perfectamente que la tragedia se desencadenaría a bordo. Él optó por la muerte, esperándola en el puente de mando, alimentando la leyenda que el capitán es el último en abandonar el barco o se hundía con él. Hasta que la popa del Titanic se hundió en los abismos atlánticos, se vivieron momentos dramáticos y heroicos. He aquí algunos de ellos.
Se arrían los botes
A las 00:25 se inició el embarque de los pasajeros en los botes salvavidas. El primer oficial Murdoch se encargó del embarque de los botes de estribor y Lightoller de los de babor. Por miedo al posible estallido de las calderas por el choque térmico de las mismas en contacto con el agua que inundaba el barco (cuya temperatura era de unos 4? centígrados), la tripulación del Titanic dejó escapar el vapor de agua por las chimeneas, produciendo un sonido que impidió la comunicación verbal entre el personal encargado del arriado de los botes, por lo que tuvieron que comunicarse por señas dificultando la evacuación.
Mujeres y niños primero
Al iniciar la evacuación, se dio preferencia al embarque de mujeres y niños sobre todo de primera clase. De hecho, la tasa de supervivientes de pasajeros de primera clase es superior a las demás. Así, el 62 % de pasajeros de esta clase lograron sobrevivir al naufragio, frente al 41 % de segunda clase, 25 % de tercera clase o 23 % de la dotación del barco. Sólo en estribor, dado que los botes no estaban llenándose hasta la capacidad que la tripulación suponía, embarcaron más hombres que en babor.
Se emite señales en Morse y se lanzan bengalas
Los oficiales Lightoller y Boxhall obervaron luces de una embarcación a unas 8 millas de la situación del Titanic, por lo que Smith ordenó comunicarse con aquel navío que desconocían su nombre mediante código Morse con linternas. Era el Californian, cuyo operador de radio la desconectó diez minutos antes de la colisión del Titanic con el iceberg y cuyo capitán nunca recibió los mensajes de auxilio emitidos por los radio operadores del Titanic. Por testimonios posteriores, los tripulantes del Californian no distinguieron ningún tipo de mensajes nítidos proveniente del Titanic, ni éste las emitidas por el Californian.
Las bengalas disparadas desde el Titanic tampoco obtuvieron respuesta por el Californian, el buque que se encontraba más cercano y que se mantuvo sin respuesta mientras el infierno se desataba entre el acero del gigante británico. La actitud de la dotación del Californian fue muy cuestionada tras el desastre del Titanic y fue acusada de lo que hoy sería considerado como denegación de auxilio.
Cuando el ingeniero Andrews observó cómo se estaba ejecutando la evacuación del barco, dio aviso que los botes salvavidas estaban siendo ocupados por menos personas de los que inicialmente estaban previstos. De hecho, el total de pasajeros y tripulantes que accedieron a los botes salvavidas fue de 705 personas frente a las 1.170 de capacidad total que los botes salvavidas podían transportar, por lo que 465 personas fallecieron por la falta de información que la tripulación tenía sobre la capacidad de los botes y la precipitación a la hora de la puesta sobre el agua de las embarcaciones. Sólo una embarcación fue ocupada en tu totalidad.
Últimos actos de heroísmo
Numerosos hombres rehusaron subir a borde de los botes salvavidas, sobresaliendo el acto realizado por el sacerdote católico Thomas Byles, quien prefirió quedarse con los pasajeros que no pudieron acceder a los botes a pesar que se le ofreció la oportunidad de subir a uno, confesando a las personas que se lo requirieron y otorgando la absolución a quienes permanecieron junto a él mientras rezaba. Una de las supervivientes, Ellen Mockler, declaró que desde su bote salvavidas se oía, a pesar del fragor de la tragedia que se vivía en el buque, las oraciones del sacerdote inglés que embarcó en el Titanic para oficiar la boda de su hermano William en Nueva York.
Hasta poco antes de producirse la partición del buque en dos, la orquesta del Titanic se mantuvo en la cubierta del buque a petición del capitán Smith para dar una impresión de normalidad. Todos los integrantes de la misma se mantuvieron tocando las piezas más populares de la época. Ninguno sobrevivió.
A las 2:15, el último bote salvavidas descendió hasta las aguas atlánticas ocupado principalmente por miembros de la tripulación, incluidos los oficiales Lightoller y Grace. Tres minutos después las luces del barco se apagaron y el barco se partió en dos. Los que aún permanecían sobre el barco se aferraron a la popa hasta que ésta fue tomando una posición totalmente vertical hasta hundirse. Sólo aquellos que consiguieron asirse a la barandilla de popa consiguieron mantenerse con alguna posibilidad de supervivencia, como fue el caso del panadero Charles Joughin, quien tras hundirse lo que quedaba del coloso inglés consiguió evitar el efecto de succión y ganó a nado uno de los botes salvavidas.
A las 2:40 horas, el Titanic se hundió definitivamente. Cientos de personas quedaron en las frías aguas atlánticas solicitando auxilio a los botes salvavidas que se optaron por mantenerse a distancia. Únicamente el bote número 14 remó hasta los supervivientes pero sólo pudo recoger a cuatro personas con vida. El resto murió por congelación y sus cuerpos se recuperaron en los días siguientes. Fue la mayor tragedia naval hasta su época en tiempos de paz.
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